viernes, 22 de octubre de 2010

CWK: CHILI CON CARNE


Si tengo que ser sincera, no comparto el entusiasmo por esta receta. No es por su exotismo ni por el picante... Se trata de todo un poco... demasiados ingredientes (prefiero las recetas más sencillas), las cebollas (para decirlo finamente, tengo aversión por las cebollas), las judías (las como, pero no las elijo). En fin, un montón de razones por las que no he conseguido, ni siquiera probarlo. Tampoco mi chico se ha animado... así que encontré una valiente compañera emocionada por probarlo... eso si, me tuve que amoldar a sus gustos y algún que otro componente de la receta no ha pasado la criba.

INGREDIENTES:

  • 2 cebollas medianas
  • 2 dientes de ajo
  • 2 zanahorias medianas
  • 2 pimientos rojos
  • 5 cayenas molidas
  • 1 cdta. de canela molida
  • Sal
  • Potpurrí de pimientas recién molidas
  • 400 gr. de alubias rojas cocidas
  • 400 gr. de tomate de lata troceado
  • 500 gr. de carne de ternera picada
  • 2 cdas. de vinagre balsámico
  • Aceite de oliva

PREPARACIÓN:

Se pica muy finamente las cebollas, el ajo y las zanahorias. Limpiamos y troceamos en trozos más grandes los pimientos rojos.

En una cazuela con un buen chorro de aceite se pochan las verduras, a las que se le añade la cayena molida y la canela. Salpimentamos. Se sofríe todo hasta que las verduras estén tiernas.

Se añade la carne picada, separándola con una cuchara de madera para que quede suelta y añadimos el tomate y las judías previamente lavadas si son de bote. Se añaden 400 ml de agua.

Se añade el vinagre balsámico. Y corregimos de sal.

Se lleva a ebullición y lo dejamos cocer a fuego bajo una hora. Si aún queda mucha agua lo dejamos un rato más. No hay que olvidarse de remover de vez en cuando para que no se pegue.

Como acompañamiento elegí unos nachos y guacamole.


Descarga aquí la versión para imprimir.

jueves, 21 de octubre de 2010

BIENVENIDOS

¡Bienvenidos futuros y esperados lectores!

Bienvenidos a mi mundo, bueno, o al menos, a un cachito de él. Bienvenidos, en realidad, a nuestro mundo, porque, cómo dice la presentación del blog, somos dos.

Sólo somos un blog más de cocina pero a nosotros nos hace mucha ilusión. A mi me encanta perderme entre los pucheros y a él montar todo un estudio profesional para fotografiar el resultado. Los dos disfrutamos y aprendemos mucho y después abrimos una botella de vino y nos sentamos a cenar. El toquitea las fotos y yo los entresijos del blog y el resultado final nos hace sonreír a los dos, ¿que más se puede pedir?

La idea empezó a rondarme la cabeza cuando comencé a visitar asiduamente la cantidad de blogs de cocina de gran calidad que existen en la blogosfera. Se formó cuando organicé la comida de comunión de mi sobrina y cada día le enviaba a mi hermana las nuevas ideas y pruebas que estaba haciendo. Se hizo necesaria cuando, estando de vacaciones, con una caña y su tapita, me llamó mi hermano y entre el bullicio del bar tuve que explicarle como hacer una quiché para unos amigos que venían a cenar esa noche. Y se hizo realidad el día que mi novio se ofreció a fotografiar mis platos.

¿Como empezó todo esto de la cocina? No lo se. Siempre he pensado que fue por obligación, por una cuestión de supervivencia, pero escribiendo estas palabras me doy cuenta de que no es así.

Mi madre era la mejor cocinera del mundo y gracias a eso sus hijos hemos aprendido a amar la cocina. Mis cuñad@s alucinan con el tema, pero en mi familia, la gastronomía es, casi casi una religión. Los menús para las comidas familiares se planean al detalle con semanas de antelación. Todos participamos con recetas nuevas y no hay cabida para un bote de nata en spray o cualquier tipo de plato precocinado.

Hoy en día cocino para mí, para comer cada día; para mi chico, que cuando viene cansado y triste del trabajo, se alegra al ver que he pasado la tarde pensando en que cenita rica podría mejorar su día; para mis sobrinos, que adoran el pollo asado y la tortilla de patata de Titi; para mi padre, que disfruta como nadie con unas simples berenjenas rebozadas; para mis compañeros de trabajo, que no dejan ni las migas; para mi hermana, porque, aunque es difícil, yo se lo que le gusta; para mis amigas, que luego repiten mis recetas en sus comidas de Navidad en familia y en general para todo aquel que disfruta comiendo y sabe apreciarlo, porque no hay nada tan satisfactorio como un “mmmm, ¡está buenisimo!